PENSIÓN DE ALIMENTOS DE HIJOS MAYORES DE EDAD

El Tribunal Supremo se ha venido pronunciando, entre otras en sentencias de 24 de abril y 30 de diciembre de 2000, en interpretación del art. 93. 2 del C. Civil, declarando que los padres pueden pedir alimentos para los hijos que convivan con ellos, pese a su mayoría de edad, si los precisan, sin necesidad de que sean los hijos los que acudan a otro proceso declarativo independiente.

En relación a lo que debe tenerse en cuenta para la fijación de la pensión de alimentos, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya de 29 de febrero de 2012 (entre otras) diferencia entre los alimentos para hijos mayores de edad o emancipados, que se fijarán en función de lo que sea necesario para el sustento,  y los de los menores de edad, cuya cuantía se fijará en función de lo que sea necesario según un criterio más amplio del nivel familiar, y siempre  teniendo en cuenta el binomio necesidad del alimentista y posibilidad de los alimentantes, entre los cuales habrá que atender al principio de proporcionalidad de sus ingresos y de su contribución personal (SSTSJC 20/2007 de 30 mayo, 41/2008 de 11 dic, 44/2010 de 20 dic), debiendo examinarse caso por caso y atenderse a las circunstancias concurrentes en la familia concreta de que se trate (STSJC núm. 22/10 de 31 mayo).

Los alimentos a los hijos no se extinguen por la mayoría de edad, sino que la obligación se extiende hasta que estos alcancen la suficiencia económica, siempre y cuando la necesidad no haya sido creada por la conducta del propio hijo.

graduacion

Ahora bien, por ejemplo, en Cataluña, dispone el art. 237-1 del Código Civil de Cataluña, que «se entiende por alimentos todo cuanto es indispensable para el mantenimiento, vivienda, vestido y asistencia médica de la persona alimentada, así como los gastos para la formación si ésta es menor y para la continuación de la formación, una vez alcanzada la mayoría de edad, si no la ha terminado antes por una causa que no le es imputable, siempre y cuando mantenga un rendimiento regular…».

La perspectiva del debate no puede reiterar los consabidos parámetros de la atención a las necesidades y la disponibilidad de recursos de uno y otro. Eso vale para quien está aún formándose. El legislador, por el contrario, no quiere que se mantenga la obligación de alimentar a quien está en condiciones de asumir la satisfacción de sus propias necesidades, y en este sentido la evolución normativa que va desde el CF al CCCat es elocuente. Cuadra traer a colación una frase de la Exposición de motivos del libro segundo del mencionado CCC: «…basándose en el principio de autosatisfacción de las necesidades propias, se explicita con carácter general que no tienen derecho a los alimentos las personas que están en situación de necesidad por una causa que les sea imputable, mientras dura esta causa».

En consecuencia se han dictado Sentencias como la de la Audiencia Provincial de Barcelona, Sec. 12ª, Sentencia 125/2013, de 06/03/2013, Recurs 408/2012, Ponent: Luis Francisco Carrillo Pozo, en la que se establece que:

“Pues bien, aquí estamos ante una realidad distinta, la de un alimentista nacido el 6 de noviembre de 1985 (es decir, veintisiete años en este momento), que ha cursado estudios en Psicolgía (2007), un máster en recursos humanos (2008) y otra licenciatura más en estudios orientales, con una epidérmica -pasada, ciertamente- incorporación al mercado laboral. No hay ningún motivo para seguir prestando alimentos a una persona con tal bagage de conocimientos y tan elevado nivel de formación (formación que se puede dar por completada) y en condiciones de acceder al mundo laboral desde hace más de un lustro. La norma reproducida más arriba expresa bien a las claras que no puede perpetuarse la situación de dependencia, que se trata de generar incentivos para la diligencia y la competitividad y para restituir a la sociedad lo mucho que ésta ha invertido en la formación de sus estudiantes. En consecuencia, debe estimarse la apelación del señor Arsenio en el sentido de dejar sin efecto desde esta sentencia (dado el carácter consumible de los alimentos) la pensión hasta ahora devengada.”

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